dimecres, 3 d’octubre de 2012

El dinero contra las personas


kadinname.com

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Querido lectorado: 


Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano, y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. 


Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano...  

Íntimamente, yo pienso que una gran mayoría preferimos tener dinero con el que, por nuestra cuenta, poder comprar las cosas, que no el recibirlas por otros mecanismos de redistribución social que pueden implicar una mayor subyugación de la autonomía personal. Si pagas con dinero, en principio el intercambio se presupone neutro, y no le debes nada a nadie, mientras que con los otros sistemas, hasta con el trueque, la simple subsistencia diaria se convierte en una inacabable cadena de débitos y agradecimientos hacia quienes te han facilitado lo que precisabas, o han finalmente accedido, tal vez tras súplicas, a intercambiar algo contigo.  

¿Cómo se ha podido llegar a tal situación? Pues, como suele suceder en casi todos los casos, porque el modelo precedente era aún peor. 

En una sociedad sin dinero, la cobertura de las necesidades básicas depende por completo, quieras que no, de la solidaridad que el resto de miembros de esa sociedad quieran dedicarte, y eso, lamentablemente, es lo mismo que poner tu propia persona en valor, lo cual sin duda puede tener vertientes maravillosas y entusiasmantes, pero también puede pasar que al final, y por no usar dinero, te conviertes tú mismo en una moneda, situación indudablemente peor a la de que, al menos, el dinero sea algo externo a uno mismo.  

Poca duda puede caber de que, en una sociedad realmente racionalizada y avanzada, difícilmente sistema alguno alternativo funcionará mejor que la solidaridad, pero en las sociedades reales habidas hasta ahora las cosas han sido radicalmente diferentes, y muchas personas, por razón de su personal carácter, su voluntad de independencia, su fealdad o deformidad física, su retraso mental, presunta vida desordenada, y cantidad y cantidad de causas más, se encontraron con que la generalización del uso del dinero les permitió tener acceso a cosas, bienes o necesidades que antes les era absolutamente imposible alcanzar según el modelo social preexistente, que como máximo les proporcionaba lo imprescindible para no morir de hambre, y poco más.  

O sea, que fuera simpática o antipática la persona, quien tuvo dinero pasó a tener garantizado el acceso, como mínimo, a los bienes y servicios más básicos, con lo que, en principio y a lo largo de muchísimos siglos, la aparición de la moneda aportó una indudable mejora al nivel de vida y civilización de la humanidad, gracias, eso sí, a la importante y paralela continuidad de la solidaridad en las áreas más esenciales de la subsistencia, pues ahora los y las parias pasaron a ser no quienes "caían" socialmente bien o mal, sino quienes, además de ese poco "aprecio" social, nunca tenían dinero. 

Como el dinero se puede "ganar", y el aprecio social puede que sí o puede que no, en global, el Nuevo Orden del Dinero alumbró, en efecto, un mundo mejor / menos malo, pero siempre con la imprescindible matización ya expuesta de que ello fue así solamente porque la mera solidaridad también subsistió, si no, de qué...  

No hay que sorprenderse tanto de las paradojas que ello pueda implicar. También las armas de fuego, tanto si nos gusta como si no, constituyeron un avance respecto a la situación precedente, puesto que cualquiera podía utilizarlas, a diferencia de lo que sucedía con los pesadísimos espadones, escudos o armaduras. Estoy convencido de que todos apostaríamos por un mundo sin armas de fuego para su utilización contra seres humanos, pero solamente si es sin armas de ningún tipo para tal fin, y sin imposiciones emanadas del mero uso de la fuerza física. Además, las armas de fuego han de existir, los animalitos son muy bonitos y tal, quién lo duda, pero cuando son marabunta la cosa ya puede no tener tanta gracia, y aparte de todo ésta es una simple digresión, así que volvamos a la senda principal. 

Así que, ¿qué ha cambiado a día de hoy para que el dinero, que nunca debe pasar de ser un mero instrumento, se haya vuelto de esa forma contra nosotros y nosotras? Pues bien sencillo, ¿no? Que hace demasiadas décadas que, al menos en los países ricos, nos hemos olvidado de la otra pata del invento para que la cosa funcione, la santa Solidaridad. 

Botón de muestra. Un pobre trabajador de la década de los años 30, pese a la terrible escasez en que vívia, entregaba un día de su salario al mes en concepto de cuota sindical, eso en épocas en que solamente cobrabas el día que trabajabas, ni había vacaciones retribuidas, ni pagas extra, ni prácticamente nada de nada. Contando veinticinco días de trabajo al mes, su aportación era del cuatro por ciento de sus ingresos brutos. Al mejorar el nivel retributivo, en principio lo que habría cabido esperar era que el porcentaje destinado a solidaridad creciera, o como mínimo se mantuviera, puesto que seguía existiendo mucha injusticia y necesidad en el mundo.... pero no creció ni se mantuvo, sino que disminuyó... y al carajo con el sindicalismo bien entendido, claro. 

¡Toma paradoja!, el dinero solamente puede llegar a tener un papel digno (aunque no tan predominante y determinante) en una sociedad en la que vaya indisolublemente asociado con la Solidaridad, mientras que la "santa", por sí sola y aún a día de hoy, nos seguirá ofreciendo un mundo presunta y potencialmente más justo e igualitario, pero en la práctica, y en según qué sentidos, peor (¿cuántos quintales de trigo habré de acarrear a cambio de un ordenador?), por lo que prescindir del dinero, ahora mismo, es obvio que, fácilmente, mayormente se convertiría en un paso hacia atrás que no en uno hacia adelante. 

Porque, con o sin dinero, el comercio seguirá existiendo mientras haya humanidad. El a todas luces impracticable trueque no es sino otra forma de comercio, y por no excluir no excluye ni incluso las más atrasadas de las prácticas, como el regateo y otras deleznables o primitivas costumbres así. 


...y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. 

O sea, reducirlo de nuevo a su mera condición de instrumento, y para ello no parece haber otro camino que el ir ganando en conciencia de que ese otro "malf¡dito idiota" que está ahí y que todo lo hace siempre mal tiene el mismo derecho que uno, no ya a la subsistencia y a la solidaridad, sino también a la dignidad y a la comprensión humanas, porque tan cierto es que la mayoría de la población adulta, por una u otra causa, es irreversiblemente tonta, boba, o idiota, como cierto igualmente es que uno de los históricos y permanentes fallos de los movimientos alternativos ha sido su incapacidad para aprovechar en profundidad lo que realmente puede la gente ofrecer a tales movimientos. 

Enderezar el entuerto es algo tan sencillo y a la vez tan difícil como variar el orden de prioridades, y la cosa más o menos quedaría en que si ponemos el énfasis en que somos personas y no productos de mercado, estaremos dando los adecuados pasos para caminar hacia una sociedad donde, como corresponde, primero sea la Solidaridad y solamente luego el dinero. Sin ser perfecta, significaría un gran avance respecto a la situación actual. Y como las revoluciones bien entendidas siempre empiezan por uno o una misma, y nada ni nadie nos podrá a priori impedir que seamos más solidarias si tal es nuestro deseo, pues quizá fuera ésta una de las líneas a profundizar.  

Pero con eso y con todo, lo propuesto podrá poner remedio o notablemente mejorar, sin duda, toda la cuestión financiera y demás, pero el problema de la escasez de recursos es algo que, se afronte con el modelo que sea, es una realidad en la que ya vivimos inmersos desde hace tiempo. Socialismo o Barbarie es hoy en día una dualidad superada, que ya ha tenido respuesta, y de la que no nos hemos querido enterar ni ganadores ni perdedoras: BARBARIE. 


saludos, salud y solidaridad. 
ET & forrest gump. 
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egeninsesi.com

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1 comentari:

  1. forrest si quieres entender que pasa con el dinero...

    http://actualidad.rt.com/programas/keiser_report/18925-Keiser-Report-en-espa%C3%B1ol.-Episodio-349

    Max y Stacy hablan con una rata bancaria sobre la demanda civil contra JP Morgan por fraude hipotecario y repasan las advertencias de la periodista Teri Buhl en Keiser Report # 97. En la segunda parte, Max habla con Michael Hudson sobre Timothy Geithner y su papel para facilitar que la mafia de Wall Street tome el control del sistema bancario

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